Texto: Gabriel Villaseñor.

Ya que cayó el último rayo de Sol, es cuando subo al cuarto piso para volver a enamorarme del icónico vitral en The Ritz-Carlton, Cancun. Sus colores siempre me traen fabuloso recuerdos y es que el Tótem a lado narra el legado del hotel de la manera más noble posible. Estando en este sueño de vacación, quisiera que el día durará más que la noche, pero si no es por un eclipse, entonces no queda más que arreglarse para deleitarse en las experiencias gastronómicas dentro de la Joya de la Riviera Maya. Si bien Cancún presume los mejores happenings nocturnos, el secreto mejor guardado es que el hotel tiene a los mejores restaurantes dentro de la propiedad. Nada como bajar en el mismo elevador y voilá: Fantino cuya decoración va perfecta con el palacio que es The Ritz-Carlton, Cancun y su menú realizado en tiempos, resulta una cena gloriosa con vista al mar. El otro y recién remodelado The Club Grill, es como viajar dentro del hotel a una dimensión internacional de glamour, bon vivant y una escena espectacular. Decorado en tonos neutros y cálidos, The Club Grill es ese restaurante que puedes visitar varias veces y siempre será una noche como ninguna otra, parte de esto se debe al carisma de su anfitrión Williams y obvio al jazz en vivo. Muy a lo Frank Sinatra pero con el sabor que sólo el Caribe mexicano puede agregar. Por último, el bar del hotel es la última parada, ajá para revivir esos días de Daddy en años más jóvenes XOXO.

Para una noche acompañada de estilo, en mi bolsa Verdi guardo los blush de Sisley, su nueva mascara y obvio el icónico Rojo Pirata de Chanel, es un must.

Ya habiendo conocido y bailado por todo Cancún, creo que no hay nada como disfrutar de un par de burbujas ó bien vino tinto, dentro del mismo hotel.