Texto: Gabriel Villaseñor.

En fin, regresando a Anna, lo único que quiero decir es que los tres primeros episodios en verdad narran a la Alta Sociedad de Nueva York como si fuese gente sin educación y sólo preocupada por “marcas”, o sea ya parece que todo ese grupo de mujeres poderosas se reunirían a comprar en Bergdorf Goodman y hablar de “banalidades”, please, esas mujeres se ven en un barco familiar en el Mediterráneo. He visto por todo el internet que especifican que la villana de esta serie, “deslumbra” por haber estafado a toda la escena social de Manhattan, bueno, creo que Netflix debió de echarle más ganas y sus productores ver Original Gossip Girl ó al menos leer los libros de Cecily von Ziegesar. Otro grave error, el styling, incluso aparecen varias bolsas falsas como la Chanel que usa Anna cuando va con Alan y una Birkin comprada en Bergdorf’s, estas supongo que debido a que marcas como Hermes y Chanel no quisieron asociarse con una producción haciendo más famosa a una persona con cero calidad humana. No les voy a mentir, cuando leí el artículo original en New York Magazine claro que esperaba con ansias ver la serie, quien no ama a una buena villana, o sea pero lejos de ser una estafa muy a la Ocean's 8, esta serie sólo deja claro que las nuevas generaciones vienen con el cerebro frito debido a su obsesión en las redes sociales. There I said it! También decidí escribir este artículo en mi blog para evitar que Instagram me censurará al claramente, Anna ser una más queriendo proyectar la vida perfectas con miles de likes en la aplicación de Facebook. 

Si eras de los que esperaba un full review muy a la It Girl sobre la serie de la que todos están hablando, sorry por decepcionarte, pero “Anna Delvey” no merece un spread de equis número de stories como las que han protagonizado historias que si son dignas de escribir acerca de ellas. Justo este fin de semana me di a la tarea de ver “Inventing Anna” en Netflix únicamente para terminar con un muy muy mal sabor de boca, lo chistoso es que todo esta “ansiedad” es causada por la espectacular actuación de Julia Garner, con ese acento y esa peluca mal hidratada- a propósito obviamente. O sea si así fue en la ficción, estoy segura que Anna fue 10 veces peor en la vida real, toda esa inmadurez de sentirse superior, actuar como una “niña de papi” y no encontrar límites en sus mentiras, es lo que sin duda no sólo resume al personaje si no lo que la llevó a su “ascenso” así como a su caída. Decir esa legendaria frase, me recordó a otro villano, del cual creo que Anna tiene bastante en común: Andrew Cunanan, digo Andrew mucho más loco pero bueno al menos él si tenía cierto carisma ó así fue como lo decidió pintar Ryan Murphy en esa obra maestra, justo cuando Netflix era el único gran jugador en streaming, ahora sin duda HBO Max con series como "The Gilded Age" lleva por mucho la delantera en el juego.

Por último no se queden con la espinita, vean la serie, tiene sus buen puntadas. El último episodio narra a la perfección como el caso se hizo viral y como la autora interpretada por Anna Chlumsky literal se entregó a la historia como si fuera su bebé, día y noche sin descansar. A mi en lo personal me encantó el personaje de Laverne Cox, “the trainer” quien confirma que el universo siempre conspira a favor de quien en verdad lo merece. You know you love me XOXO.

PS: Como escritora creo que Scriberia me recordó a la pasión con la que todos trabajamos encontrando no sólo todas las fuentes para lograr un artículo fundamentado si no también todas las palabras correctas para que sea leído y recibido con gran emoción, casi que con la misma  que un autor le entrega a su artículo. El equipo que acompaña a Vivian durante toda la serie, en verdad son esas personas que uno encuentra en el trabajo, creando amistades verdaderas aún en sitios y situaciones inimaginables como es aquel rincón donde no pasa el sol en Manhattan Magazine, oficina aprobada y creada por si, New York Magazine, la versión original y cuyo artículo se basa la serie del "momento" de Netflix.